El órgano que más incide en nuestra conducta es el cerebro.. Los retos de la ciencia apuntan a encontrar los estímulos adecuados para tratar y mejorar el funcionamiento del cerebro de un ser humano.
Punset, presentador de un programa de televisión llamado Redes, descubre el funcionamiento de la “estimulación magnética transcraneal”, un método para modificar la actividad de las vías neurales sin la utilización de cirugía. Si se puede alterar determinados circuitos neuronales, ¿se podrá también llegar a modificar el comportamiento o mejorar nuestras habilidades? ¿Es posible manipular el cerebro para modificar nuestra forma de ser o acabar de una vez por todas con las enfermedades mentales?
En este capítulo de redes se da respuesta a estas preguntas:
Como conclusion pienso que las teorias aceptadas son las dualistas, y creo haber entendido que el alma y el cuerpo van siempre unidos.
“El alma está en el cerebro.” Eduard Punset
Javier Herrera Villegas
Punset: Manipular el cerebro
LA LEGITIMIDAD
En estos momentos, la Iglesia atraviesa por una situación que parece pedir tratamiento psiquiátrico. En su conducta, existen trastornos de la racionalidad, exaltacines ajenas a lo real y una conducta,su síntoma principal son ideas delirantes, creencias, si no falsas, sí indemostrables, y asentadas y resistentes a cualquier tipo de crítica. . Junto a ello, sufre de egocentrismo doctrinal, de un claro comportamiento rígido e inadaptado a los tiempos que corren, y que pueden causarle un daño irreparable a sí misma, y, sobre todo, a los demás. Un signo de este malestar lo recuerda la presencia de los obispos en la prensa y sus continuos comunicados. Y cuando la Iglesia aparece tanto en los papeles, es que algo no le funciona bien.
Nunca como en esos momentos, en que pretende demostrar que tiene respuesta para todo lo que es "pecado", muestra la Iglesia su máxima debilidad institucional. tal vez considere que su presencia en el corrupto mundo de hoy le exige una continua aparición en los medios Seguramente sigue juzgando que la gente anda descarriada si no se deja guiar por sus sermones públicos. En realidad, se rebaja a discutir cuestiones que, por revelación divina, tendría que tener más claras que la resurrección final de la carne, especialmente si ésta es de primera.
Pero, sobre todo, tiene que producirle mucho dolor teológico el hecho de que se le cuestiona hasta su legitimidad para sentar doctrina. Peor aún. Tiene que producirle escozores tremendos ver que su legitimidad moral se juzga a la misma altura . O, quizá, ni eso. Porque, al menos, un sindicato suele ser sancionado positiva o negativamente por unas elecciones democráticas. Por el contrario, la legitimidad moral de la Iglesia en ningún momento ha sido sancionada por la propia sociedad. Ni siquiera por la sociedad anónima de los creyentes. Pero nunca a cuestionar su autoridad. Pero, ciertamente, si esta legitimidad moral de la Iglesia pretende avalarse mediante el conducto de su propia historia, entonces estamos ante una legitimidad moral muy poco legítima y muy poco moral. La historia ha demostrado una y mil veces que la legitimidad de la Iglesia institucional para marcar pautas de conducta, ha sido un arrogamiento que, de modo rutinario y por inercia de la tradición, la sociedad se ha acostumbrado a soportar sin más.El fundamento de la legitimidad moral de los obispos es una legitimidad que les viene fuera de la misma sociedad. Por tanto, que se siga hablando de esta legitimidad eclesial como algo intangible y necesario. Que un obispo sostenga que "la democracia resulta insostenible si no está sustentada en unos principios morales iluminados por la revelación divina" descubre el modelo y fundamento de la legitimidad moral en que basa todo su discurso: el del dogma y el de la verdad revelada.
En realidad, la Iglesia jamás ha aceptado en serio las democracias modernas, que se basan en leyes y discursos y que no tienen que ver con revelaciones divinas. Así que ya va siendo hora de que lo aprenda por sí misma o de que el Poder político le dé unas buenas clases particulares sobre el asunto.
Ana Isabel Sánchez pelegrina
Publicado por 1º Bachillerato en 12:29
El jardin de la vida
Al igual que en el texto de Wisdom de la página 43,la vida es como un gran jardín donde hay malezas y flores hermosas.Además es que debe ser así porque,imaginemos que en nuestro jardín no hubiera ninguna mala hierba, no sabríamos apreciar realmente lo que es una flor hermosa,ya que todo estaría lleno de ellas y sería algo normal.
Por otro lado, no podemos permitirnos olvidarnos de las malas hierbas que hay en nuestro jardín , es decir, no podemos permitirnos el lujo de olvidar nuestros errores, porque los volveríamos a cometer ; si en Alemania olvidaran el holocausto podría volver a suceder,al igual que un violador o un asesino no puede olvidarse de lo que ha hecho, si lo olvida seguramente volvería a las andadas.Debemos aprender a vivir con nuestros errores.Aunque se debe vivir mirando hacia el futuro a veces tenemos que volver la vista hacia atrás.
Realizado por: Marina Cejudo Casas y José Antonio Carbelo Castillo
UN ASPIRANTE A A TEISTA
Sheiman explica que él no es una persona de fe, pero no niega a Dios de forma ostentosa. Se describe a sí mismo como un aspirante a teísta porque "la religión proporciona una combinación de beneficios psicológicos, emocionales, morales comunes, existenciales e incluso de salud que ninguna otra institución puede reproducir".
La mejor manera de dejar a un lado de modo convincente el ateísmo -explica en la introducción a su libro, el cual aún no ha llegado a nuestro país pero pueden consultarse algunos adelantos y comentarios por Internet- no es mediante argumentos que intenten probar la existencia de Dios, sino demostrando la aportación duradera de la religión y defenderla como institución cultural.
"Las fechorías de la religión pueden dar para una provocativa historia, pero las buenas obras diarias de miles de millones de personas son la verdadera historia de la religión, que ha ido a la par del crecimiento y prosperidad de la humanidad", sostiene, y agrega: "Está claro que la gente puede ser moral sin la religión -afirma Sheiman-, pero también es evidente que la religión hace a la gente buena. De hecho -afirma-, los seres humanos muestran un comportamiento ético que va más allá del poder explicativo de la cohesión del grupo".
Uno de los modos en que nos beneficia la religión es dando significado a nuestras vidas, observa Sheiman, y al respecto cuenta algunos ejemplos de cómo las sociedades primitivas buscaban dar sentido a sus vidas en medio de un mundo más extenso por medio de la religión. Sus mitos y rituales ayudaban a aquellos pueblos a conectar las realidades mortales con lo eterno y espiritual.
En el mundo moderno la ciencia ha reemplazado en muchos casos a la religión en términos de explicación del mundo y del universo, pero Sheiman apunta que, aunque podamos aceptar lo que la ciencia dice sobre cómo funciona el universo, esto no nos explica lo que significa para nuestras vidas.
Otro aspecto de la religión que destaca el escritor es la moralidad. Está claro que la gente puede ser moral sin la religión, sostiene, pero también es evidente que la religión hace a la gente buena. De hecho, afirma, los seres humanos muestran un comportamiento ético que va más allá del poder explicativo de la cohesión del grupo. Al respecto, amplía: "Lo intrínseco a todas las religiones es la creencia en la bondad, tanto divina como humana.
Los ateos suelen carecer de esta comprensión de la moralidad que no es un simple sistema recompensa/castigo. Los muy cínicos ven en la religión una obediencia ciega a una autoridad moral y un sistema opresivo de control del comportamiento", explica, y cita estudios sociológicos que revelan que las personas religiosas son más cariñosas y compasivas que las no religiosas y dan más dinero a caridad.
En otro capítulo del libro, Bruce cuenta cómo la religión ha estado detrás del progreso del mundo occidental en campos como la democracia y la libertad, la ciencia y la tecnología.
El escritor americano también critica la lectura selectiva de la historia hecha por algunos ateos, que sólo muestran rapidez para atribuir los aspectos más negativos de la historia a la religión, mientras que rara vez reconocen la deuda de la civilización con la religión.
Concretamente parecería ser un libro de divulgación que ofrece datos y pensamientos útiles, desde la sociología, tanto para ateos como para creyentes. Para los primeros, para diluir prejuicios que les impiden ver el verdadero peso de las religiones; y para los segundos, para reforzar su fe personal con información científica. "No sé si Dios existe, pero sí que el mundo es un lugar mejor porque la gente cree que Dios existe", es la frase que resumiría el pensamiento de Sheiman.
encontrado en la wed: http://www.laprensa.com.ar/Note.aspx?Note=348843
Lidia Ufarte Maldonado
Publicado por 1º Bachillerato en 11:40